La percepción de estética del mundo actual ha hecho que muchas personas no estén conformes con su coloración natural y busquen alternativas para lograr sonrisas con tonalidades más claras y luminosas, y propician la necesidad de obtener un blanqueamiento dental.
El blanqueamiento dental es en nuestros días el tratamiento de elección para tratar las decoloraciones y pigmentaciones extrínsecas, por ser un procedimiento rápido, seguro y mínimamente invasivo.
Estos tratamientos clareadores se basan mayoritariamente en la actividad de sustancias oxidantes como el Peróxido de Hidrógeno o el Peróxido de Carbamida en ciertas concentraciones, que actúan como agentes blanqueantes y desinfectantes los cuales pueden realizarse en una clínica dental o en casa siempre bajo la supervición de su odontológo.
El Peróxido de hidrógeno lo utilizamos para el tratamiento en clínica. Es el producto de blanqueamiento para dentición vital de más aceptación a nivel mundial. Tras muchos años de discusión sobre la idoneidad de su uso en el cuerpo humano debido a su teórica toxicidad, fue aceptado por la Asociación Dental Americana (ADA) como apto para su uso en boca.
Es un agente oxidante que produce radicales libres HO2· + O· que al descomponerse son capaces de “ filtrarse “ a través del esmalte de los dientes. Así la dentina (responsable del color de los dientes) sufre un proceso de oxidación que se traduce en un blanqueamiento de los tejidos dentarios.
Peróxido de carbamida, en general se usa para tratamientos ambulatorios o en casa (de forma supervisada). Es un producto químico soluble en agua y contiene aproximadamente un 35% de peróxido de hidrógeno y un 65% de urea (compuesto orgánico). El peróxido de carbamida puro tiene forma de cristales blancos o polvo de cristal. Su mecanismo de acción se basa en una oxidación de los pigmentos los cuales permite atravesar los microporos del esmalte y penetrar en la dentina.
Son muy pocas las contraindicaciones del blanqueamiento dental pero no está indicado en pacientes muy jóvenes, embarazadas y en aquellos casos en los cuales la pigmentación dental sea por problemas intrínsecos o congénitos. Existen los agentes blanqueadores, que llamamos “Over the Counter”, que los conseguimos en los supermercados y farmacias, los cuales no recomendamos porque no llevan una supervisión directa con el odontologo y puede desencadenar problemas en un futuro por su uso no controlado.
Para lograr su longevidad este tratamiento debe repetirse cada dos años. Cabe destacar que el éxito del tratamiento se ve influenciado por la causa que produjo el cambio de coloración, además, mientras más joven sea el diente, éste se blanquea con mayor facilidad debido a la permeabilidad dentinaria característica de estos dientes. Otro aspecto que se debe tomar en cuenta, es el tiempo que ha transcurrido desde que el diente se oscureció, ya que mientras más reciente haya sido la decoloración, más efectivo y rápido se logrará el blanqueamiento.
Si necesitas más información consulta tu odontólogo y no olvides, que una sonrisa puede marcar la diferencia, y es una forma eficaz de aumentar tu autoestima. Si sonreímos con más regularidad daremos a nuestro cuerpo ese estímulo que mejorará nuestro bienestar físico y mental.